En
nuestra nota anterior hablamos del pesebre muy “especial” de
Bergoglio, y lo hacíamos mencionando un ejemplo de la prensa
argentina. Hoy lo hacemos mencionando un periódico italiano, Il Messagero, quien da su visión del mismo pesebre “muy especial”,
algo ilustrativo que nos llena de vergüenza.
Dice
el citado periódico:
Entre
todas los pesebres que el Papa Francisco ha recibido como regalo en
estos días, hay uno que lo impresionó particularmente.
Se
trata de una natividad moderna, casi “paritaria”, donde José es
quien acuna al pequeño Jesús y lo cuida, mientras María, a su
lado, descansa.
E
inmediatamente, pasa a dar el contenido oculto de dicha labor
artística:
Este
pesebre es la ocasión para abordar el tema del trabajo doméstico a
cargo de las mujeres, un aspecto que a menudo se da por sentado o
incluso se pasa por alto.
Por
esto mismo el artículo lleva como título:
El
primer pesebre contra el “gender gap” en el Vaticano...
El
“gender gap” es una de las tantas expresiones de esta Europa en
plena decadencia, que indica los nuevos postulados ideológicos;
sería como la brecha de los sexos en el campo laboral. Justamente
esta es la causa por la cual el artículo concluye científicamente
con estadísticas tomadas del Global Gender Gap Report 2020 del World
Economic Forum para la paridad entre hombres y mujeres.
Esto
merece una consideración especial.
La
paridad de géneros es la “igualdad” de la revolución francesa
llevada en forma absoluta a los sexos, que en este caso parecen ser
dos, pues en esta modernidad, ya perdimos no cuantos sexos son, sino
cuantos ellos creen que existen.
Esto
es consecuencia del proceso puesto en acto, en una civilización
decadente donde ideológicamente no existen jerarquías ni clases
sociales, pero sí existen pobres, ricos y gente tirada en la calle.
A estos no les llega, ni jamás les llegará la paridad. Es la
hipocresía de la modernidad.
Este
proceso nace de la gnosis jasídica, que traté en mi artículo y se
entronca con el panteísmo moderno sostenido por la masonería y
todos los idiotas útiles que la siguen.
El
panteísmo cree vagamente que todos lo seres se refundirán en la
divinidad; por el contrario los buenos cristianos sabemos por
revelación divina, que hacemos un proceso de divinización, no para
perder nuestra persona, sino para unirla al Dios Padre, proceso que
solo se alcanza por medio de la Gracia en Jesucristo.
Transformar
el pesebre de la Gracia en un pesebre panteísta, es el esfuerzo
titánico de esta torpe modernidad que se resiste a creer.
He
aquí el pesebre “muy especial” de Bergoglio.
El
Hijo del hombre vino en estas Navidades, ¿encontró fe sobre la
tierra?

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