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Mostrando entradas de agosto, 2022

Reflexión de San Bernardo sobre la Asunción

  S an Bernardo de Claraval (1090-1133), abad cisterciense.  Este sábado dedicado a la Sma. Virgen María, se lee en los Nocturnos de las horas monacales tradicionales, parte de uno de sus sermones: «Ascendiendo, pues, del desierto, la Reina del mundo, como canta la Iglesia, se hizo hermosa incluso a los santos ángeles y dulce en sus delicias. Pero que dejen de maravillarse ante las delicias del desierto, porque el Señor ha dado bondad y nuestra tierra ha dado su fruto . »¿Por qué se maravillan de que María suba del desierto de la tierra llena de delicias; maravíllense más bien de Cristo, siendo pobre, descendiendo de la plenitud del Reino celestial, porque parece mucho mayor milagro que el Hijo de Dios se haya dignado ser hecho un poco menor que los ángeles, que que la Madre de Dios sea exaltado por encima de los ángeles. »De hecho, su humillación se ha convertido en nuestra exaltación; sus miserias son las delicias del mundo. »Finalmente, siendo rico, se hizo pobre ...

Elévate María

 « ¡Levántate, María! Ya el cruel invierno ha cesado en la tierra». Este es el primer verso del himno de Maitines que se canta el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María a los cielos: «I- ¡Levántate María! Ya el cruel invierno ha cesado en la tierra, Sonríe en los prados toda la belleza de las flores, Venerada que has sido Madre de la Vida, ¡Levántate, María!» Los los dos primeros versos de la Primera estrofa se toman del Cantar de los Cantares (2,10-12), y se adaptan a la estrofa sáfica latina. El autor tomó como base el verbo imperativo: “surge”, levántate, que de acuerdo a la fiesta de la Asunción, también conlleva el significado de elévate. El verbo se toma de la vulgata latina, y es el correspondiente al verbo griego ἀνάστα. Todos concuerdan con el hebreo qumi el mismo verbo que presenta el Evangelio de San Marcos (5,41), cuando Jesucristo resucita la niña, tomándola de la mano, entre las burlas de los incrédulos, y le dice: Talitha, qumi . Quien pronuncia el imperativo ...

Nadie como María

  Este sábado dedicado a la Sma. Virgen María, se lee en los Nocturnos de las horas monacales tradicionales, parte de su Sermón 4 de la Asunción de San Bernardo de Claraval (1090-1133), abad cisterciense. «No hay cosa que más me deleite, y que más tema, que tener que hablar de la gloria de la Virgen María. He aquí que si alabo su virginidad, la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras (Sal 44, 16). Si predico sobre su humildad, habrá unos poco que de su Hijo hayan aprendido a ser mansos y humildes de corazón (Mt 11, 29). Si quiero ensalzar la muchedumbre de su misericordia, otros tantos hombres y mujeres hay que son también misericordiosos. Pero en una cosa no ha habido ni habrá semejante, en gozar de la alegría de ser madre guardando la virginidad. Es éste privilegio de María, y a nadie más le será dado. Es un hecho único, ciertamente inexpresable por medio de palabras. « Venid a mí todos los que me deseáis, y sed saciados de mis frutos...