Teofanía, es el término usado para indicar que Dios se manifiesta y las teofanías no faltan en la Navidad. La Antífona de Epifanía que precede al Cántico del Magnificat enumera tres manifestaciones divinas. Los magos que siguen una luz hasta Belén, el testimonio del cielo en el bautismo de Jesucristo y el cambio de substancia del agua en vino durante las bodas de Caná.
Estas tres manifestaciones forman una unidad junto a la Navidad. Así es como lo vio la Tradición, tanto en Oriente como en Occidente.
Aquí está resumida toda la historia de este seis de enero, tal como lo afirma la Historia de Mario Righetti:
«Es sumamente probable que Roma, ...no conociese todavía la (fiesta) de la Epifanía, que se celebraba en Oriente el 6 de enero.
»Otro documento en apoyo del precedente se ha querido encontrar por algunos en el discurso tenido por el papa Liberio en San Pedro en el 353 con ocasión de la velatio de Santa Marcelina, hermana de San Ambrosio.
»El tenor del discurso nos es conocido en la revocación hecha por el santo obispo en el De Virginibus, escrito veintitrés años después. En él se habla, es cierto, de la fiesta que se celebraba en Roma en aquel día, el nacimiento del Salvador; pero en el mismo día se recordaba en la liturgia el milagro de Caná y la multiplicación de los panes y en el mismo día era cosa normal la velación de las vírgenes.
»Una tal celebración natalicia no puede ser otra, por eso, que la de la Epifanía, la cual en Roma, en el 353, debía ya coexistir con la fiesta del 25 de diciembre.»
Hoy con la reforma de Bugnini aplicada durante medio siglo, se busca abreviar lo antes posible el tiempo de las teofanías; en cambio en la liturgia gregoriana abarcaba hasta septuagésima, (término que indica siete semanas antes del domingo de pasión).
Se puede resumir, afirmando que con Navidad y las tres teofanías posteriores, se da inicio a la Nueva Creación.
Quien dará el sentido de esta Nueva Creación es Guerrico de Igny en su Sermón XII:
«Este día de las luces lo hizo luminoso para nosotros y lo santificó el que es Luz de Luz (Credo de Nicea), porque hoy el que permanecía oculto y desconocido se dignó revelarse al mundo para iluminar a todos los pueblos.
»Hoy se reveló a los caldeos mediante el signo de una nueva estrella, cuando en estas primicias inauguró la fe de todos los pueblos (Mt. 2,1-12).
»Hoy se reveló a los judíos, no ya por el testimonio de Juan, sino por el del Padre y del Espíritu Santo, cuando al ser bautizado en el Jordán consagró el bautismo de todos (Mt. 3,13-17).
»Hoy manifestó su gloria ante sus discípulos, cuando por el cambio del agua en vino preanunció aquel misterio inefable en el cual, por medio de su palabra, se cambia la sustancia de las cosas (Jn 2,1-11).»
La estructura del “hoy” (“hodie”) , se emplea como una forma narrativa que busca actualizar los misterios profundos de la nueva creación, la cual ya está en marcha.

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