Ir al contenido principal

El Santo Rosario

El Santo Rosario es el Salterio Mariano. Así como los salmos son 150, del mismo modo se rezan 150 avemarías. Si decimos que son doscientas, rompemos la armonía del salterio.
El Rosario es una oración completa, que busca contemplar la síntesis de la vida mística del católico.
La contemplación es una visión interior del hombre. Con ella se abre un ojo del alma y se abre todo un largo camino de visión.
Para aprender a contemplar, se necesita todo un paciente aprendizaje.
Comenzamos diciendo que la contemplación se opone a la acción. Es el primer freno a la actividad del mundo. En la contemplación comienza a detenerse el movimiento y se busca el descanso final. Es un ojo que se abre, cuando la acción febril se cierra.
Para contemplar se requiere la pureza del corazón:
Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mat. 5,8)
Ninguna mafia lavanda, puede contemplar, ni comenzar un simple y elemental camino de contemplación, de allí nace la fuente de odio que dicha “mafia” tiene, con aquel que contempla, tildándolo de “mundano”, cuando nadie se hizo más mundano que ellos.
En segunda instancia, el rosario tiene un objeto de contemplación, al que se da el nombre de misterios.
Los misterios que se contemplan son el detenerse de una Historia, que ahora es eterna. Es la vocación del católico que camina en sus procesiones, para detenerse eternamente en la casa del Padre.
El misterio católico, en gran parte escapa al ojo de la razón, es decir a la idea, y se adentra en la tiniebla divina. Por consiguiente se puede razonar, se puede relatar, pero para verlo en toda su complejidad e inefabilidad, solo se puede hacer abriendo el ojo de la contemplación, el cual responde a la única base de la Fe.
Si no tenemos en claro, qué es contemplar y qué es el misterio, terminaremos diciendo, como lo hacen algunos muy famosos ignorantes, “que es una oración de cotorras”.
En tercera instancia, se dice que se contempla un misterio, esto significa poseer un contacto directo con lo verdaderamente real de las formas eternas; pues toda la vida de Jesucristo y de su Madre, están fijas en el “tiempo” divino, el cual no transcurre, ni muta, ni cambia, sino que descansa, y lo hace por el ojo de la contemplación.
Quien reza el Rosario, adquirió el verdadero conocimiento de la sabiduría que insufló la vida de los santos, la cual consiste en haber contemplado, es decir, en tener un contacto místico con la Luz divina de nuestra existencia verdadera. En este caso la contemplación corre parejas con la inefabilidad de Dios.
Los misterios dados por Nuestra Señora a Santo Domingo de Guzmán, son de tres categorías. Posteriormente lo hombres introdujeron otra categoría de misterios que rompieron toda la armonía existente, al que no vamos a tratar en este breve y sintético opúsculo. Solo diré que las tres categorías de misterios son todas luminosas, puesto que dentro de ellos no existen tinieblas mundanas.
Clases de misterios:
Los distintos misterios producen en nuestra contemplación distintas reacciones. El alma se asocia al misterio y siente afectivamente con lo contemplado.

I. Los Misterios Gozosos. 


Esta categoría produce gozo, alegría, “gaudium” y se rezan el segundo y quinto día de cada semana, es decir el lunes y el jueves.
Básicamente, los misterios gozosos contemplan la kénosis divina relatada por San Pablo en este himno que leemos en la Epístola a los Filipenses (cap 2):
Jesucristo... quien, subsistiendo no por usurpación, en la forma de Dios, no se consideró el ser igual a Dios; entonces se anonadó a sí mismo, tomando forma de esclavo, y se hizo semejante a los hombres, reducido a la condición de hombre. (5-7)
Este es el primer momento de vaciamiento divino. Estamos en un Camino donde la omnipotencia se muestra impotente.
Ahora bien, cómo puedan ir juntas ambas cosas, a saber: la majestad y la humildad, es un misterio irrepetible. 1
Él [Jesucristo] conoce en su Encarnación no sólo la distancia entre Dios y criatura, en general, y con eso la situación del hombre en cuanto tal bajo el mandato y la ley de Dios, como la conoció Adán, sino también la distancia agudizada que va desde los hombres debilitados por el pecado original hasta el mandato de Dios, o sea, algo como la situación de Abraham al obedecer. 2
Esta kénosis, o anonadamiento de la naturaleza divina de Jesucristo, nos trae el gozo, pues el mismo Dios tomó la forma de esclavo y se hizo hombre, y como razonan los Santos Padres, para que el hombre pudiera ser Dios. ¿Qué gozo puede ser más grande que este?
En estos misterios gozosos contemplamos a Dios Hijo que se humaniza, para que el ser humano pueda divinizarse.
1er. Misterio Gozoso: La encarnación del Dios Hijo en el seno de la Virgen María, anunciada por el Ángel Gabriel.
2do. Misterio Gozoso: La visita de María Santísima a Santa Isabel.
3er. Misterio Gozoso: El Nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén.
4to. Misterio Gozoso: La Presentación del Niño Jesús en el templo.
5to. Misterio Gozoso: El Niño perdido y hallado en el templo entre los doctores.

II. Los misterios dolorosos

Aquí la kénosis de Jesucristo llega a su clímax. Se contemplan el martes y viernes de cada semana.
Dirá San Pablo en el himno:
[Jesucristo] se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Fil.2,8)
La teología moderna, retomando una corriente interpretativa iniciada ya en la antigüedad, tiende a rechazar por principio una incorrecta interpretación del axioma de la impasibilidad divina, y afirma que el mismo Dios ha conocido realmente el sufrimiento en la pasión y muerte de Cristo. En primer lugar, porque realmente Uno de la Trinidad ha sido crucificado y, en segundo lugar, porque, si Dios fuera impasible sería también alguien incapaz de compadecerse. Pero a continuación precisa que este sufrimiento no puede ser el resultado de una carencia ontológica. -caso de que la kénosis fuera considerada como privación-, ni tan siquiera la consecuencia de una necesidad impuesta desde fuera, sino que Dios mismo, al involucrarse en la historia humana, ha hecho de ese descenso o expropiación precisamente la expresión de sobreabundancia, libertad soberana y gratuidad – la infinitud de su amor-, que es el fondo constitutivo de su ser. 3
1er. Misterio Doloroso: La Oración de Jesucristo en el Huerto de Getsemaní.
2do. Misterio Doloroso: Jesucristo es azotado en la columna.
3er. Misterio Doloroso: Jesucristo es coronado de espinas.
4to. Misterio Doloroso: Jesucristo camina con la Cruz a cuestas, desde la casa de Pilatos hasta el Monte Calvario.
5to. Misterio Doloroso: La crucifixión y muerte de Jesucristo.

III. Los misterios gloriosos


Aquí contemplamos la curva de dicha kénosis que llega a su fin con el descenso de Jesucristo a los infiernos. A partir de esto nos dirá el himno:
Por lo cual también Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio in nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno, y toda lengua confiese que el Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre. (Fil. 2,9-11)
De la kénosis a la gloria, estos son los Misteriosos Gloriosos que se contemplan, el miércoles, el sábado y domingo.
Ya no es tiempo de la esclavitud, sino de la soberanía; precisamente soberanía sobre el tiempo concedido al Hijo por el Padre. Ese tiempo suyo manifiesta toda su abundancia de eternidad. De ella dispone quien en el tránsito históricotemporal fue aquél de quien se dispuso. Por eso la vida terrena del Señor no puede valer para él mismo como pasado (aunque hasta a los discípulos debe necesariamente parecerles así), sino que está por el contrario toda ella transformada entrando en su Resurrección, elevada, eternizada, y por tanto comunicable por él como la posesión viva con la cual construirá su Iglesia. 4
Junto a la glorificación de Jesucristo, se contempla la gloria de su Madre, la siempre Virgen María, como corredentora y madre de la nueva humanidad, regenerada en el Espíritu Santo, la cual camina en su kénosis hacia la Gloria.
1er. Misterio Glorioso: La Resurrección de N. S. Jesucristo.
2do. Misterio Glorioso: La Ascensión de N. S. Jesucristo a los cielos.
3er. Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo sobre Nuestra Señora y los Apóstoles.
4to. Misterio Glorioso: La Asunción de Ntra. Señora a los cielos.
5to. Misterio Glorioso: La Coronación de Nuestra Señora y la gloria de todos los Santos.
En cada misterio se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.
_________
1 Hans Urs von Balthasar. La Verdad es Sinfónica. Pág. 57.
2 Hans Urs von Balthasar. Teología de la Historia. Pág. 76.
3 S. ARZUBIALDE, Humanidad de Cristo…, 75-76.
4 Ibídem. Pág. 96.

Comentarios

Entradas populares de este blog

23 de septiembre: Fiesta del Santo Padre Pío

Fiesta de uno de nuestros protectores. SÍNTESIS BIOGRÁFICA Francisco Forgione (1887-1968), llamado Padre Pío, por sus votos con los frailes menores. Nació en Pietrelcina, a los 16 años ingresa en el noviciado de los capuchinos, en 1910 fue consagrado sacerdote. En 1918 se hacen visibles sus heridas en las manos, pies, costado y hombro. Luego de San Francisco de Asís, este otro Francisco, conocido hoy por Padre Pío de Pietrelcina, recibe los mismos estigmas de su fundador. Desarrolló una actividad ejemplar en San Giovanni Rotondo, pero los místicos siempre se oponen a los gnósticos de turno; o mejor dicho, los gnósticos se sienten atacados por los místicos que el Espíritu de Dios suscita. Esto motivó una persecución en su contra. TRADICIONAL GUERRA AL MÍSTICO Aislar y torturar al místico, es una costumbre milenaria dentro de ciertos sectores. ¿Los motivos? Los de siempre, casi los conocemos de memoria, pero todos giran sobre este eje: No existe nada de sobrenatural. ...

La Llegada de Cristo (II)

E ntre las dos venidas corporales de Jesucristo en los extremos del tiempo, se da su llegada a nuestra alma, y como lo expone en la Homilía para el Segundo Domingo de Adviento, el beato Guerrico de Igny, monje cirterciense, es una llegada oculta y admirable: «Además por su lugar en el tiempo y por analogía de semejanza, esta venida espiritual se sitúa entre las dos venidas corporales, y a modo de intermediario participa de ambas. En efecto, la primera es humilde y oculta, la última será manifiesta y admirable; ésta es oculta, pero admirable.» Esta llegada de Jesucristo al alma, es una analogía de las dos venidas , porque estas fueron corporales, en cambio esta tercera venida actual es espiritual. «Con razón se dice oculta, no porque la ignore aquel a quien visita, sino más bien porque acontece secretamente. Por lo cual aquella alma gloriosa, gloriándose, se dice a sí misma:  “ Mi secreto es para mí, mi secreto es para mí .” (Is. 24,16.) Pero aquel a quien el Señor ...

"Alégrate, padre Adán", por San Bernardo.

S an Bernardo de Claraval (1090-1133), abad cisterciense.  Este sábado dedicado a la Sma. Virgen María, se lee en los Nocturnos de las horas monacales tradicionales, parte de uno de sus sermones: «Alégrate, Adán, padre nuestro; y tú Eva, madre nuestra, llénate de gozo; vosotros mismos que, así como fuisteis padres de todos, así fuisteis de todos homicidas, y, lo que es mayor desgracia, primero homicidas que padres, consolaos con esta hija, y tal hija; pero alégrese Eva principalmente, pues de ella primero nació el mal, y su oprobio pasó a todas las mujeres. Porque ya está cerca el tiempo en que se quitará el oprobio, ni tendrá ya de qué quejarse contra la mujer el hombre; el cual, pretendiendo excusarse imprudentemente a sí mismo, no dudó acusarla cruelmente diciendo: La mujer que me diste me dio del fruto del árbol, y comí (Gen 3,12). Así, corre, Eva, a María, corre a tu Hija; ella responderá por ti, quitará tu oprobio, dará satisfacción a su Padre por su Madre; pues ha dispuesto...