El
saludo siempre es un deseo que se dirige al ser saludado. Se lo
podría considerar como una bendición profana, o divina, según
quien lo transmite.
Cuando
el Ángel saluda a María, el saludo deja de ser profano, para ser
sacro. Entre sacro y profano existe la misma diferencia que podemos
considerar entre Dios y el hombre .
El
ángel, que en el texto de San Lucas (1,26) recibirá el nombre de
Gabriel, emplea dos palabras para su saludo, o su bendición inicial.
Una es la salutación: khaire, χαιρε; la otra es la
persona a la cual va dirigida este anuncio: kekharitoméne,
κεχαριτωμενη.
Cuando
se saludan los semitas, lo hacen deseándose la paz. Así lo vemos en
el saludo árabe, que Nuestra Señora emplea en sus mensajes (Nº 99,
103, 104 y 107).
En los
mensajes emplea una versión de tono hispanizada, en quien saluda:
As'salaam aleco. La grafía original sería As'salaam
aleikum. Su significado lo da el mismo Mensaje 99: La Paz del
Señor esté con ustedes.
Quien
responde el saludo, contesta de acuerdo a al tono hispanizado del
mensaje: Aleco as'salaam, su grafía original sería: Aleikum
as'salaam, cuyo significado es: Contigo esté la paz. La
licuante “l” en ciertos casos cambia por su otra licuante “r”.
Por su
parte los arios no saludaban deseándose la paz. Los romanos lo
hacían deseándose la “salud”. Mientras que por su parte, los
griegos lo hacían deseándose la kharis, χάρις.
Acontece
que el ángel Gabriel se dirige a Nazaret, poblado hebreo y no saluda
a María con la paz. ¿Cuál es el motivo de este cambio drástico?
Es la misma Virgen quien se lo cuestiona a sí misma:
Ella
... discurría qué podría significar aquella salutación.
(Lucas 1,29)
Si el
ángel la saludaba con la Paz, no necesitaba ella indagar el sentido
del saludo; era algo normal. Pero esto excede lo normal, excede lo
humano, y por ende sale de lo profano, llega a lo sacro.
De la
Paz o Shalom hebreo, de la salud romana y de la kharis,
χάρις
griega; el ángel elige la kharis.
De allí su turbación:
¿Qué
significa la kharis para los griegos?
Los
griegos vinculaban la alegría a la luz. Aún en nuestro lenguaje
empleamos esta unión cuando decimos de alguien, está
radiante de alegría. Así leemos en el Canto VI de la Odisea:
Conque
el divino Ulises se puso a lavar su cuerpo en las aguas del río y a
quitarse la salmuera que cubría sus anchas espaldas y sus hombros, y
limpió de su cabeza la espuma de la mar infatigable.
Después
que se hubo lavado y ungido con aceite, se vistió las ropas que le
proporcionara la no sometida doncella. Entonces le concedió, Atenea,
la hija de Zeus, aparecer más apuesto y robusto e hizo caer de su
cabeza espesa cabellera, semejante a la flor del jacinto. Así como
derrama oro sobre plata un diestro orfebre a quien Hefesto y Palas
Atenea han enseñado toda clase de artes y termina graciosos
trabajos, así Atenea vertió su gracia sobre la cabeza y hombros
de Ulises. Fuese entonces a sentar a lo lejos junto a la orilla del
mar, resplandeciente de belleza y de gracia, y la muchacha lo
contemplaba.
La
gracia o kharis griega es una luz
que penetra al hombre, y este la expone como ser luminoso; pero en la
palabra del ángel, la luz deja de ser una simple luz humana y pasa a
ser la Luz divina, de allí que el saludo reduplica la kharis:
χαιρε κεχαριτωμενη.
No existe traducción posible para indicar el saludo en toda su
profundidad. Ante este saludo, el cosmos puede enmudecer, como la
turbación de la Virgen María.
Ella
es dos veces kharis,
la primera del saludo χαιρε y la segunda del κεχαριτωμενη,
como si diríamos: Graciosa y exuberante de Gracia. Saludo que
quisiera ver traducido en este cristianismo elaborado por los torpes
inculturadores a los cuales estamos cansados y hartos de escuchar.
Es
que la Paz semita no es necesaria para María, tampoco necesita la
salud romana. Quien es radiante de Luz, posee la Gracia, la kharis,
vive en Paz, y la salud no le es necesaria.
No
puede ser más desacertada la traducción latina de este saludo de
χαιρε, khaire
por ave,
el hola
castellano el ciao
italiano.
El
origen del ave,
debe buscarse en el imperativo del verbo latino avēre
que significa alegrarse. Saludo que se daba a las autoridades. Así
los gladiadores saludaban al emperador con su correspondiente: Ave
Cæsar, morituri te salutant. Quienes
pueden morir, te saludan deseándote alegría.
Por lo
tanto cuando leemos en las traducciones:
Dios
te salve, en Torres Amat o alégrate
en Nacar Colunga y la famosa Biblia de
Jerusalén, recordamos lo imposible de traducir reflejando
correctamente todo el contenido de los términos originales. Con
todo, la alegría del saludo, puede reflejar la Luz insinuada en el
término griego.
¿Y
qué decir de la espantosa traducción de Reina Valera, quienes dicen
que lo hicieron no del latín sino del griego? Así leemos on line:
¡Salve, muy favorecida! Y nos preguntamos: ¿No era
que la traducción era del griego? ¿Porqué ahora lo hacen del
latín?, pues el salve, se relaciona con el ave?; y
¿favorecida de qué, mis buenos traductores? Aquí podemos aplicar
el famoso dicho italiano: Traduttore, traditore. El traductor
es un traidor.
Ni
Reina, ni Valera, como asimismo ni los iconoclastas protestantes,
entendieron un ápice de este saludo. Y no hay lugar a vueltas,
esta traducción no se maneja con el original griego, sino que en sus
necias mentes campea una teología que se dice cristiana, pero que
está pasada por agua impregnada en cloro.
Sin
embargo existe otra traducción del saludo, que indudablemente se
lleva el primer premio de la imbecilidad, me refiero a la
Traducción del Nuevo Mundo, la cual dice textualmente:
Buenos
días, muy favorecida.
Entonces
nos surge la pregunta: ¿Cómo saben estos iconoclastas que era de
día?, podía ser de tarde o tal vez de noche... Aquí el traduttore
no es un traditore, sino un auténtico canalla.
En el
Mensaje 9, Ella misma alude al saludo:
Ustedes
me dicen: “Dios te salve María”. Dios la “salva” y están
todos con Él.
El
saludo salve, no es de salvar, sino del
imperativo latino del verbo latino defectivo salvēre,
que solo se usa en infinitivo, en futuro salvebis
y en imperativo salve,
que alude al deseo romano de desear la salud.
Fue el
Papa Gregorio I que en el siglo IV realizó esta “inculturación”,
tan cara a los necios del neomodernismo. Saludo que poco concuerda
con el original griego.
Ella,
asume lo realizado por la iglesia romana, y como hace siempre,
rebajándose a sí misma, pues si en algo se destaca, es en su
avasallante humildad.
El
saludo de kharis,
pasará a los primeros cristianos. Por eso en la Primera Epístola a
los Corintios Pablo y Sóstenes saludan de este modo:
Gracia
y paz de parte de Dios padre nuestro, y de Jesucristo nuestro Señor.
(1Cor.1,3)
De
un lado hallamos la Kharis, χαρις, Gracia, y del otro la Paz
semita: ειρηνη en griego, o la Irene.
Lo
mismo sucede con la Segunda Epístola a los Corintios donde Pablo y
Timoteo hacen el mismo saludo.
La
misma fórmula se repetirá con los gálatas, efesios, filipenses,
tesalonicenses, romanos y colosenses.
Es que
la kháris pasó a ser un concepto radiante de la Luz que
proviene de Dios, imbuye al bautizado y lo transforma en esta nueva
regeneración.
Como
este concepto choca con ciertos iconoclastas, estos tradujeron el
saludo de Pablo y Sóstenes cambiado el término de Gracia y mutando
su significado, porque su teología deshilachada no lo puede
compartir, dado que según su mente, no podemos estar revestidos de
Luz, por eso traducen en todos los casos:
Que
tengan bondad inmerecida y paz.
Me
pregunto, ¿porqué en Lucas es un buenos días, y en San
Pablo en todos los casos es bondad inmerecida? ¿Acaso no es
el mismo término? Y si el término para este caso es solo bondad,
¿de dónde surge el adjetivo inmerecida?
Gracia
a ti María, exuberante de Gracia.

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