La
Pascua señala el fin del reinado de Lucifer en el mundo, reinado que
los católicos deben conquistar con una prolongada guerra contra
todas las fuerzas infernales.
Miguel
significa: ¿Quién como Dios? Fue la contestación de los ángeles
fieles a Dios, contra la celestial sedición de Lucifer que se había
erigido en Dios:
Un
gran Dragón, de color de fuego, que tenía siete cabezas y diez
cuernos, y sobre la cabeza siete coronas, arrastró con su cola, la
tercera parte de los astros del cielo. (Apocalipsis 12,3-4)
BATALLA
CELESTIAL. – Los seguidores de Lucifer, el gran Dragón, se
enfrentaron con los seguidores de San Miguel, y fueron derrotados,
así lo relata el Apocalipsis:
Se
entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron
con el Dragón. También el Dragón y sus ángeles combatieron, pero
no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue
arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado diablo y
Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y
sus ángeles fueron arrojados con él... ¡Ay de la tierra y del mar!
porque el diablo ha bajado a vosotros con gran furor, sabiendo que le
queda poco tiempo." (Apocalipsis 12, 7-9 y 12b)
SÍMBOLOS
DEL ICONO. – Esta es la causa por la cual en su icono se lo
muestra con la armadura de general romano, venciendo a Lucifer. En su
mano izquierda lleva una balanza para pesar las almas, pues también
toma parte en el juicio de Dios.
SIGNIFICADO
DE ARCÁNGEL. – Posee el título de Arcángel, el cual en
griego significa Príncipe de los Ángeles.
PRÍNCIPE
DE LAS MILICIAS CELESTIALES. – La iglesia tradicional, no la
minimalista, lo ha invocado como el Príncipe de las milicias
celestiales. Para los católicos minimalistas, no existen
ángeles ni demonios, no dando valor alguno no solo a la fe católica,
sino tampoco a las creencias de judíos, ortodoxos, coptos y
anglicanos, con los cuales dicen ellos, estar en pleno ecumenismo.
LA
VISIÓN DE LEÓN XIII. – El día 13 de octubre del año 1884,
el Papa León XIII, después de celebrar la Santa Misa estaba
tratando ciertos temas con sus cardenales en la capilla privada del
Vaticano. Al detenerse al pie del altar tuvo una visión, en la cual
Lucifer desafiaba a Dios, afirmando que en una centuria, podía
destruir la Iglesia. Hoy comprobamos todos los esfuerzos que ha
hecho, y la situación presente parece darle toda la razón. Al mismo
tiempo demonios surgidos del abismo se abalanzaban sobre el Vaticano.
Entonces vio a San Miguel, que le infligía una humillante derrota,
lanzándolo nuevamente a los abismos infernales. Concluida la visión,
redacta esta oración que ofrecemos en latín con su correspondiente
traducción castellana.
LOS
PROBLEMAS TEXTUALES. – Por este motivo, tomamos de Chiesa epost concilio el texto original y completo de la Oración a San
Miguel Arcángel. Como existen otros textos que varían entre sí,
dejamos su original latino, que de acuerdo con quien redacta el
artículo, posee mayor fuerza contra los demonios en los exorcismos.
Afirma el autor:
Esta
oración es parte del un texto mucho más amplio del Exorcismus in
Satanam et angelos apostaticos Iussu Leonis Pp. XIII editus.
También
dice que tomar el texto de un opúsculo de los Padres Pasionistas,
los cuales tienen a su cargo la Scala Santa en Roma y escribe:
Noto
que el texto es distinto a otros que circulan en la web, de los
cuales ignoro su fuente.
Personalmente
he cotejado este texto con una traducción hallada en la web, y noto
en ella una traducción libre con algunas variantes.
Por
esto dejo el texto latino que entiendo es el original y la traducción
para que se juzgue sobre la misma:
Ad
Sanctum Michaëlem Archangelum precatio
|
Oración
a San Miguel Arcángel
|
Prínceps
gloriosíssime cœléstis milítiæ, sancte Michaël Archángele,
defénde nos in proélio et colluctatióne, quae nobis est
advérsus príncipes et postestátes, advérsus mundi rectóres
tenebrárum hárum, contra spirituália nequítiæ, in cœléstibus.
|
¡Oh
gloriosísimo príncipe de las milicia celestial, Arcángel San
Miguel, defiéndenos en la batalla y en el combate contra los
principados y las potestades, contra los dominadores de este mundo
de tinieblas y contra los espíritus malignos de las zonas
celestiales.
|
Veni
in auxílium hóminum: quos Deus creávit inexterminábiles, et ad
imáginem similitúdinis suæ fecit, et a tyránnide diáboli emit
prétio magno.
|
Ven
en auxilio de los hombres que Dios ha creado inmortales, que formó
a su imagen y semejanza y que rescató a gran precio de la tiranía
del demonio.
|
Præliáre
hodie cum beatórum Angelórum exércitu proélia Dómini, sicut
pugnásti ólim contra ducem supérbiæ lucíferum, et ángelos
ejus apostáticos: et non valuérunt, neque locus invéntus est
eórum ámplius in coélo. Sed projéctus est draco ille magnus,
sérpens antíquus, qui vocatur diábolus et sátanas, qui sedúcit
univérsum orbem; et projéctus est in terram, et ángeli ejus cum
illo missi sunt.
|
Combate
en este día, con el ejército de los santos ángeles, la batalla
del Señor como en otro tiempo combatiste contra Lucifer, el jefe
de los soberbios, y contra los ángeles apóstatas: y no
prevalecieron, ni se encontró ya lugar para ellos en el cielo.
Pero el gran dragón, la serpiente antigua que es llamada diablo y
Satanás y seduce al mundo entero, fue precipitado a la tierra y
con él se arrojaron todos sus ángeles.
|
En
antiquus inimícus et homicída veheménter eréctus est.
Transfigurátus in ángelum lucis, cum tota malignórum spirítuum
catérva late circuit et invádit terram, ut in ea déleat nómen
Dei et Christi ejus, animásque ad ætérna glóriæ corónam
destinátas furétur, máctet ac pérdat in sempitérnum
intéritum.
|
He
aquí al antiguo enemigo y homicida que se ha levantado
vehementemente, y transfigurado en ángel de luz, con toda la
turba de los espíritus malignos, recorre e invade la tierra para
desterrar el Nombre de Dios y de su Cristo, para arrebatar, para
perder y para arrojar en la perdición eterna a las almas
destinadas a la eterna corona de gloria.
|
Virus
nequítiæ suæ, támquam flumen immundíssimum, draco maléficus
transfúndit in hómines depravátos mente et corrúptos corde;
spiritum mendácii, impietátis et blasphémiæ; halitúmque
mortíferum luxúriæ, vitiórum ómnium et iniquitátum.
|
Sobre
hombres de espíritu depravado y de corazón corrupto, este dragón
maléfico transfunde, como un río pestífero, el veneno de su
malicia infernal: su espíritu de mentira, de impiedad y de
blasfemia, su soplo mortífero de lujuria y de todo vicio e
iniquidad.
|
Ecclésiam,
Agni immaculáti sponsam, favérrimi hostes replevérunt
amaritudínibus, inebriárunt absínthio; ad ómnia desiderabília
ejus ímpias misérunt manus. Ubi sedes beatíssimi Petri et
Cáthedra veritátis ad lucem géntium constitúta est, ibi
thrónum posuérunt abominatiónis et impietátis suæ; ut
percússo Pastore, et grégem dispérdere váleant.
|
Y
la Iglesia, Esposa del Cordero Inmaculado, fue llenada de
amarguras y regada de hiel por muchos y astutos enemigos; ellos
pusieron sus manos impías sobre todos sus bienes más sagrados.
Allí donde fue establecida la sede del beatísimo Pedro y la
Cátedra de la Verdad, han puesto el trono de sus abominaciones y
sus impiedades para herir al Pastor y poder dispersar el rebaño.
|
Adésto ítaque, Dux
invictíssime, pópulo Dei contra irrumpéntes spirituáles
nequítias, et fac victóriam.
Te
custódem et patrónum sancta venerátur Ecclésia; te gloriátur
defensóre advérsus terréstrium et infernórum nefárias
potestátes; tibi trádidit Dóminus ánimas redemptórum in
supérna felicitáte locándas.
|
Te
suplicamos, pues, Conductor invencible, que te muestres al pueblo
de Dios, contra los ataques de esos espíritus desbordados de
iniquidad, y le des la victoria.
Tú
venerado custodio y patrono de la santa Iglesia, tú glorioso
defensor contra las impías potestades terrenas e infernales, a ti
el Señor te encomendó las almas de los redimidos destinadas a la
felicidad suprema.
|
Deprecáre Deum pacis, ut
cónterat sátanam sub pédibus nostris, ne últra váleat
captívos tenére hómines, et Ecclésiæ nocere.
Offer
nostras preces in conspéctu Altíssimi, ut cito antícipent nos
misericórdiæ Dómini, et apprehéndas dracónem, serpéntem
antíquum, qui est diábolus et sátanas, ac ligátum mittas in
abyssum, ut non sedúcat ámplius gentes.
|
Ruega
pues al Dios de la paz para que aplaste a Satanás bajo nuestros
pies y no pueda continuar teniendo esclavos a los hombres, y para
que no dañe la Iglesia.
Presenta
nuestras oraciones ante la mirada del Altísimo, para que las
misericordias del Señor nos alcancen cuanto antes y tú puedas
arrestar al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y
Satanás, y encadenado pueda ser arrojado a los abismos, de modo
que ya no pueda seducir a las naciones.
|
Hinc
tuo confísi præsídio ac tutela, sacra sánctæ Mátris Ecclésiæ
auctoritáte (si fuerit clericus: sacri ministérii nostri
auctóritate), ad infestatiónes diabólicæ fráudis repelléndas
in nómine Jesu Christi Dei et Dòmini nostri fidéntes et secúri
agrédimur.
|
De
este modo, confiados en tu protección y bajo tu tutela, por la
sagrada autoridad de la Santa Madre la Iglesia (si
quien lo dice es un clérigo, debe decir: por la
autoridad de nuestro sagrado ministerio), confiados y seguros
podamos repeler las infestaciones de la astucia diabólica, en
nombre de Jesucristo, Señor y Dios.
|
V-
Ecce Crucem Dómini, fúgite, partes advérsæ;
|
V-
He aquí la Cruz del Señor, huyan potencias enemigas.
|
R-
Vicit Leo de tribu Juda, rádix David.
|
R-
Venció el León de la tribu de Judá, el retoño de David.
|
V-
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos.
|
V-
Hágase tu misericordia, Señor sobre nosotros.
|
R-
Quemádmodum sperávimus in Te.
|
R-
Como lo esperamos de ti.
|
V-
Dómine, exáudi oratiónem meam.
R-
Et clámor meus ad te veniat.
si
fuerit clericus:
V-
Dóminus vobíscum
R-
Et cum spíritu tuo.
|
V-
Señor, escucha mi oración
R-
Y que mi clamor llegue hasta ti
si
fuese clérigo:
V-
El Señor esté con vosotros.
R-
Y con tu espíritu.
|
Orémus
Deus, et páter Dómini
nóstri Jesu Christi, invocámus nómen sánctum tuum, et
cleméntiam tuam súpplices expóscimus: ut per intercessiónem
immaculátae semper Vírginis Dei Genitrícis Maríae, beáti
Michaélis Archángeli, beáti Jóseph ejúsdem beátae Vírginis
Sponsi, beatórum Apostolórum Pétri et Páuli et ómnium
Sanctórum, advérsus sátanam, omnésque álios immúndos
spíritus, qui ad nocéndum humáno géneri animásque perdéndas
pervagántur in múndo, nóbis auxílium praestáre dignéris. Per
eúmdem Chrístum Dóminum nóstrum.
Ámen.
|
Oremos.
Oh
Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu Santo
Nombre, e imploramos insistentemente tu clemencia para que por la
intercesión de la inmaculada siempre Virgen María, Madre de
Dios, de San Miguel Arcángel, de San José esposo de la virgen,
de los Santos Apóstoles, Pedro y Pablo y de todos los Santos, te
dignes concedernos tu ayuda contra Satanás y todos los otros
espíritus inmundos que recorren el mundo para dañar al género
humano y perder las almas. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén
|
Como
la oración es algo extensa, se abrevió para ser rezada luego de la
misa tridentina o gregoriana. En la reforma de Aníbal Bugnini, a
quien se lo mandó a Irán por masón, esta oración fue eliminada,
como se puede comprobar en el Novus Ordo firmado por Paulo VI. Luego, este Papa, se quejaba en forma patética, porque el humo de Satanás había entrado en la Iglesia.
Dejamos
la abreviación realizada, para que nuestros lectores tengan el
material completo:
Sancte
Michael Archangele,
defende
nos in proelio,
contra
nequitiam et insidias diaboli,
esto
praesidium.
Imperet
illi Deus, supplices deprecamur:
tuque,
Princeps militiae coelestis,
Satanam
aliosque spiritus malignos,
qui
ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina
virtute, in infernum detrude.
Amen.
|
San
Miguel Arcángel,
defiéndenos
en la batalla,
sé
nuestro amparo
contra
las perversidades y asechanzas del demonio.
Que
Dios le reprima, pedimos suplicantes;
y
tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja
al infierno con tu divino poder
a
Satanás y a los otros espíritus malignos
que
andan dispersos por el mundo
para
la perdición de las almas.
Amén.
|

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