Durante
este día se recibió a todos los devotos de Nuestra Señora de la
Humanidad, en la Casita de la Virgen de Quilmes, Buenos Aires,
Argentina.
Se
rezó por las almas del purgatorio, por quienes más lo necesitan y
por la Paz en el mundo.
Se
empezó a las 10 horas y cada 15 minutos se rezaban décimas. Se
abrían con la oración del Credo seguida de la décima del Santo
Rosario, para luego decir las Jaculatorias acostumbradas.
Se
llegaron a hacer cuatro Rosarios completos. Por último se rezó una
décima con la Sra. Claudia Buchet, tal como se muestra en el vídeo
siguiente:
La
lectura del día fue el Salmo 147, donde la Sra. Claudia afirmó ser
el Mensaje que la Virgen da a los presentes en esta jornada.
Dice
el Salmo 147, de acuerdo a la traducción que circula en el rezo
actual del Santo Oficio castellano, en la Argentina:
1
Glorifica al Señor, Jerusalén; * alaba a tu Dios, Sión:
2
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, * y ha bendecido a tus
hijos dentro de ti;
3
Ha puesto paz en tus fronteras, * te sacia con flor de harina.
4
Él envía su mensaje a la tierra, * y su palabra corre veloz;
5
Manda la nieve como lana, * esparce la escarcha como ceniza;
6
Hace caer el hielo como migajas * y con el frío congela las aguas;
7
Envía una orden, y se derriten; * sopla su aliento, y corren.
8
Anuncia su palabra a Jacob, * sus decretos y mandatos a Israel;
9
Con ninguna nación obró así, * ni les dio a conocer sus mandatos.
Cuando
los Salmos se recitan en oración, se concluye con la doxología:
10
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
11
Como era en un principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos. Amén.
San
Agustín, al comentar este Salmo escribe:
El
salmo se intitula De Ageo y Zacarías. Ageo y Zacarías fueron
profetas. Estos profetas existieron en el tiempo de la cautividad de
aquella Jerusalén que en la tierra simbolizó la celeste. Estando
cautivos en Babilonia los ciudadanos de Jerusalén, profetizaron
estos videntes la reparación de Jerusalén, profetizaron también la
nueva ciudad por reconstrucción de la vieja una vez librado el
pueblo de la cautividad. Conocemos esta cautividad si verdaderamente
conocemos nuestra peregrinación. Pues en este mundo, en medio de
estas tribulaciones del siglo, en medio de esta turba innumerable de
escándalos, en cierto modo gemimos en cautividad; pero seremos
restablecidos, puesto que se nos anuncia una nueva y futura ciudad
igual. Porque también después de esta profecía aconteció que
palpablemente se declaró todo lo que pertenecía a descubrir la
imagen. Jerusalén fue restaurada después de setenta años de
cautiverio. Por lo mismo, el profeta Jeremías señala, en los
setenta años, en aquel número septenario, todo el desenvolvimiento
de este tiempo, pues en el número septenario se desarrollan estos
días, como sabéis, marchando y volviendo los mismos. Jeremías
profetizó que después de setenta años había de ser restaurada la
ciudad de Jerusalén; esto aconteció, ofreciendo en ello una imagen
de lo futuro; y se nos dio también a conocer aquella futura ciudad
nuestra establecida en eternidad en aquel único día que se
presentará después de toda esta inconstancia temporal que se
desarrolla en el número septenario. En aquella morada no se desliza
el tiempo, porque su morador no decae allí. Los profetas veían en
espíritu a ésta; la veían y hablaban como de la actual, pues
hablaban de la actual las cosas que conducían a la eterna; de suerte
que todas las cosas que se llevaban a cabo según el tiempo, conforme
a los movimientos corporales, conforme a las acciones de los hombres,
eran signos y predicciones de los futuros acontecimientos.
(Enarraciones sobre los Salmos, 147, 5).
Si
alguien desea saber el contenido del Mensaje de Nuestra Señora, no
tiene más que comparar la situación presente de la Iglesia, con la
cautividad del pueblo hebreo en Babilonia, y su futura restauración
al cumplirse el número septenario. Huelgan los comentarios al
respecto.
Por
último, este salmo se canta en el Oficio Divino, según el rito
monástico, durante las Vísperas; siendo el último salmo del sábado
o séptimo día de la semana, si no tomamos en cuenta las Completas,
las cuales tienen tres salmos que se repiten diariamente. Por este
motivo, dejo el que se cantó por los monjes en la Abadía de Barroux
durante esta misma tarde.

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