Allí le ha puesto su tienda al sol: Él sale como el esposo de su alcoba, contento como un héroe, a recorrer su camino. Asoma por un extremo del cielo, y su órbita llega al otro extremo: nada se libra de su calor. (Salmo 18)
Comparar a Jesucristo con el Sol de justicia, es propio de la Liturgia.2 La analogía se toma de la Sagrada Escritura que alude a este sol.
Nuestro sol del firmamento, frente la Luz divina, no es mas que pura sombra; pero el sol-sombra demuestra la realidad de la Luz divina.
Siguiendo la analogía, el sol-sombra posee un núcleo oculto, es la imagen del Dios-Padre, este núcleo es la fuente (πηγή) de la radiación sobre la cual se construyen las distintas capas del sol, analogía del Dios-Hijo; y del sol-sombra surgen sus rayos, el Espíritu Divino.
Es propio de la luz irradiarse, pero esta Luz sin otra persona no puede irradiarse, pues es única; por lo tanto desde un primer acto se ilumina como fuente sobre sí misma.
E. Gilson en su estudio sobre La Filosofía de San Buenaventura (Pág, 157), dice que la comparación es deficiente porque ninguna luz es su propia irradiación, y porque además nadie podrá imaginar lo que sería una irradiación intrínseca. Lógicamente, Gilson habla de la luz como verdad. Pero si consideramos que estamos hablando de la Luz inaccesible, la analogía pierde la objeción.
En un primer acto, la Luz inaccesible genera la Transparencia, el Hijo del Padre de las luces (Cfr. Sant. 1,17). Por este motivo, la Transparencia sale de la tiniebla divina y se puede ver en ella la Luz.
Dicha Transparencia tiene naturaleza de Luz, y fue engendrada por el Ser que es la fuente de la Luz, el cual generó la Transparencia, pues también posee la misma naturaleza de la Luz y sus mismas cualidades.
De este modo de la Fuente de Luz surge el icono de la Transparencia y de esta naturaleza por lógica se debe dar una Irradiación.
Por un segundo acto, La Luz y la Transparencia engendrada por dicha Luz, producen una Irradiación. Son lo rayos que se producen en este acto intemporal.
Tanto la Generación como la Irradiación no son producciones eficientes, sino una generación y una procesión inmanentes.
Dicha irradiación es perfecta, infinita y total; y es un ser Personal. La misma naturaleza de la Luz abarca la Transparencia por un lado, que es la segunda persona y la Irradiación por otro, que es el Espíritu de la Luz.
A partir de este segundo acto, la Luz y la Transparencia se irradian. Posee la misma naturaleza de la Luz, o de la Transparencia: Es el Espíritu (πνεύμα) de la Luz. La irradiación es una dinámica lumínica puesta en acto.
Queda delimitado en el Mensaje 77 que el Ser Transparente es Jesucristo y continúa dicho mensaje diciendo que la Luz es Transparencia, pues por ella conocemos al Padre, esta es la causa por la cual se da la orden de “Miren" y mirar es contemplar, pues así es Dios.
Ese “así", como sinónimo de “como” nos indica que esto es una alegoría, para que podamos entender esta infinitud divina.
Es el Concilio de Nicea que ordena rezar:
Creo en el Espíritu Santo, Señor y vivificador, – que procede del Padre y del Hijo. – El que juntamente con el Padre y el Hijo es adorado y conglorificado.
La gloria
A la manifestación divina en su irradiación se da el nombre de Gloria (δοξα). Ya en el antiguo testamento aparece esta gloria dentro de la nube divina y se distinguen dos cosas: la nube del no-saber y su irradiación.
Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel y, volviéndose ellos al desierto, he aquí la gloria (η δοξα) de Señor aparecióse en la nube (εν νεφελη). (Ex. 16,10)
Es la misma Gloria que toma la posesión como presencia divina:
Y envolvió la nube (νεφελη) el tabernáculo del testimonio, y la gloria (δοξης) de Señor llenó la morada. (Ex. 40, 34)
¿Qué es y cómo surge la Gloria?
Xavier Zubiri afirmará que todas las potencias y todos los actos divinos constituyen su gloria y que son las manifestaciones de su supraesencia porque ... la plenitud activa de su ser, y los actos son manifestaciones de la potencia por idéntica razón; los actos no son sino la ratificación de las potencias, expansión o efusión de aquello en que el ser consiste. 3
De esta manera la irradiación divina indica que se halla presente en potencia y en actos.
Y continúa Zubiri:
En primer lugar, potencias y actos dan a entender, denuncian lo que el ser era ya: es a lo que los griegos llamaron dóxa (δοξα); esta manifestación patente a los ojos de todos es, desde el punto de vista de lo manifestado, su verdad, (αληθεια), revelación. Y desde el punto de vista de su publicidad es una proclamación de su bonum, su gloria.
Llegada en la Luz
La Luz que es Dios mismo, es la Luz escatológica, la que veremos en el sábado final. Esta es la Luz de la Gloria, por esto dice Palamas:
“Es en la gloria del Padre que Cristo vendrá y en la gloria de su Padre, Cristo, los justos brillarán como el sol, ellos serán luz y verán la luz, espectáculo agradable y sagrado que pertenece solamente al corazón purificado; hoy esta luz resplandece en parte, como una prenda para aquellos que, por la impasibilidad han superado todo lo que es maldito y, por la oración pura e inmaterial, todo lo que es puro, pero en ese día ella divinizará de una manera manifiesta a los hijos de la Resurrección que gozarán de la eternidad y de la gloria en comunión con Aquel que ha dado a nuestra naturaleza una gloria y un resplandor divinos”4.
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1 Siempre se sigue la numeración tradicional.
2 Al hablar de Liturgia, me refiero a la tradicional, excluyo el Novus Ordo, el cual podrá ser un orden pero no tradicional.
3 Xavier Zubiri. El Ser Sobrenatural. Pág. 419-420.
4 Ibidem 2,3,66.

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