«La bondad Divina, amados, ciertamente siempre ha pensado en la humanidad de varias maneras y en muchas formas, y de Su misericordia ha impartido muchos dones de Su providencia a las edades de antaño; pero en estos últimos tiempos ha superado toda la abundancia de su bondad habitual, cuando en Cristo ha descendido la misma Misericordia a los pecadores, la misma Verdad a los descarriados, la misma Vida a los muertos.
»Así aquella Palabra, que es coeterna y coigual con el Padre, lleve nuestra humilde naturaleza a la unión con su Deidad, y, naciendo Dios de Dios, nazca también Hombre del hombre.
»Por eso dice el Señor por medio de Isaías:
“He aquí una virgen concebirá en su vientre, y dará a luz un hijo, y será su nombre Emanuel", que es traducido, Dios con nosotros.
»Y también, “saldrá una vara de la raíz de Jesé, y una flor brotará de su raíz”.
»En cuya vara, sin duda está predicha la bienaventurada Virgen María, que brotada del linaje de Jesé y David y fecundada por el Espíritu Santo, dio a luz una nueva flor de carne humana, convirtiéndose en virgen-madre.»
San León, Papa
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