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Dice Quasten en su Historia de la Patrística (Vol. II):
Fue también en Oriente, ...donde empezó la poesía cristiana y donde se cantaron los primeros himnos cristianos. No seguían la prosodia antigua, pues imitaban la traducción en prosa de los Salmos. … Vemos aquí la primera influencia de la poesía siríaca, que nos dio al más grande de los poetas de este período, a Efrén de Siria. (Pág. 5 y 6)
En el siglo II circulaban muchos himnos gnósticos, como una forma de divulgar su doctrina, los cuales estaban muy imbuidos de la métrica griega. Por ejemplo en las Odas de Salomón, la 19 y 35, reflejan ideas gnósticas. Al respecto es nuevamente Quasten quien afirma:
Si se ha de dar crédito a Efrén, Bardesano fue el creador de la himnodia siríaca, pues compuso ciento cincuenta himnos con el fin de propagar su doctrina. Su éxito fue tan portentoso que, en la segunda mitad del siglo IV, Efrén tuvo que componer himnos para combatir la secta de Bardesano. (Historia de la Patrística Vol. I, Pág. 260 y 261)
La aparición de Efrén fue providencial para otorgar al cristianismo de himnos que pudieron eliminar la nefasta influencia herética.
Hoy circulan canciones en las iglesias neomodernas, huecas de contenido, al influjo protestante, pues los católicos olvidaron estrepitosamente, los cánticos que circulaban antes del nefasto Vaticano II, los cuales eran síntesis dogmática del catecismo. Se puede evolocionar, a veces para bien, y otras para mal.
El diácono San Efrén, pues no se sintió digno de ser presbítero, fue un desconocido en occidente, hasta que su figura fue aceptada, siendo el papa Benedicto XV que en 1920 lo proclamó doctor de la Iglesia. Se lo llama: El arpa del Espíritu.
Este himno que presento a continuación, es un ejemplo del vuelo del águila, donde se hermanan las Santas Escrituras, la teología y la mística:


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