Entre
otras cosas, los santos son nuestros intercesores ante Dios.
Al ver
hoy lo que sucede, podemos pensar que los santos son el fruto de los
caprichos de los hombres. El único que puede decir, si una persona
es nuestro intercesor, es Dios mismo a quien le ha confiado este
oficio divino, por ello los milagros son necesarios.
La Iglesia solicitaba dos milagros para confirmar su intercesión ante los hombres; hoy alevosamente se lo redujo a uno, lo cual trae enormes sospechas de falsa mediación, o de manipulación,
En la feroz crisis que vivimos, vemos mártires que murieron por un accidente en la ruta o por odio político, cuerpos incorruptos que fueron previamente embalsamados, y nos parece escuchar la frase de cierto obispo: "Con un millón de dólares, hasta Judas Iscariote puede ser santo."
¿Sucede esto con Juan Pablo II?
En el Mensaje 68 del martes 12 de abril de 2005, dice Nuestra Señora:
«Aquel que fue mandado a la tierra a descubrir los secretos del cielo, y ustedes, la humanidad, le hicieron callar, hoy, está sentado junto a nosotros.»
El mismo cielo dio testimonio de santidad, a pesar de la necedad de algunos, que ciegos, siguen denostando su figura. Esto se produce, pues siguen un planteo errático de la realidad.
En la Provincia
de Roma durante la mañana del 28 de junio de 2018, se celebraban los
funerales de Mirko, un niño de 4 años, quien fue sacado de esta
vida por una malformación cardíaca. Su abuela, Caterina, pasó en oración hacia Juan Pablo II el final de la vida del niño.
Cerca
de las diez de la mañana, cuando el sacerdote se encontraba en plena
homilía, surge del féretro un llanto, haciéndose cada vez más
fuerte e intenso. Su abuela Caterina se precipita sobre el pequeño
féretro y al descubrirlo, llora en lágrimas su alegría de ver vivo
a su nieto Matteo. Sus oraciones habían sido escuchadas. Los médicos
quedaron sin palabras ni explicaciones, al comprobar no sólo que el
niño estaba vivo, sino que no quedaban rastros de su
enfermedad.
Estos son intercesores, aquello que con la fuerza de Dios
median con nosotros en nuestras necesidades.
Del Martirologio Romano para el día 22 de Octubre:
En Roma, en la basílica de San Pedro, san Juan Pablo II, papa, que gobernó la Iglesia por veintisiete años, llevando su presencia misionera a todos los puntos de la tierra, alimentando la doctrina con abundantes y esclarecidos documentos, y convocando a todos los hombres de nuestra época a abrir sus puertas al Redentor. († 2005)
Oración
Deus, dives in misericórdia, qui beátum Ioánnem Paulum, papam, univérsae Ecclésiae tuae praeésse voluísti, praesta, quaésumus, ut, eius institútis edócti, corda nostra salutíferae grátiae Christi, uníus redemptóris hóminis, fidénter aperiámus. Qui tecum...
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OH DIOS, rico en misericordia, que has querido que el bienaventurado Juan Pablo II, papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Él, que vive y reina.
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Fuente: http://www.il-quotidiano.info/2018/06/26/roma-miracolo-giovanni-paolo-ii-nonna-grida-disperata-durante-il-funerale-del-nipotino-poi-dalla-bara-un/

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