La
lectura del día 12 de agosto, fue el Salmo 80. Damos la versión que circula en el
rezo actual del Santo Oficio castellano, en la Argentina:
1
Aclamen a Dios, nuestra fuerza; * den vítores al Dios de Jacob:
2
Acompañen, toquen los panderos, * las cítaras templadas y las
arpas;
3
Toquen la trompeta por la luna nueva, * por la luna llena, que es
nuestra fiesta.
4
Porque es una ley de Israel, * un precepto del Dios de Jacob,
5
Una norma establecida para José * al salir de Egipto.
6
Oigo un lenguaje desconocido: † "retiré sus hombros de la
carga, * y sus manos dejaron la espuerta.
7
Clamaste en la aflicción, y te libré, † te respondí oculto entre
los truenos, * te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
8
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; * ¡ojalá me
escuchases Israel!
9
No tendrás un dios extraño, * no adorarás un dios extranjero;
10
Yo soy el Señor, Dios tuyo, † que te saqué del país de Egipto; *
abre la boca que te la llene".
11
Pero mi pueblo no escuchó mi voz, * Israel no quiso obedecer:
12
Los entregué a su corazón obstinado, * para que anduviesen según
sus antojos.
13
¡Ojalá me escuchase mi pueblo * y caminase Israel por mi camino!:
14
En un momento humillaría a sus enemigos * y volvería mi mano contra
sus adversarios;
15
Los que aborrecen al Señor te adularían, * y su suerte quedaría
fijada;
16
Te alimentaría con flor de harina, * te saciaría con miel
silvestre.
Cuando
los Salmos se recitan en oración, se concluye con la doxología:
17
Gloria
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
18
Como
era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.
Palabras
alusivas de la Sra. Claudia Buchet sobre este Salmo:

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