Los
Salmos, siempre son 150, más aún, deben ser 150. El significado del
número prima sobre el texto. Expliquemos esto brevemente.
Hallamos
dos formas de numerar los salmos. Sin entrar en mayores detalles
históricos, la doble numeración se da según la versión que se
siga.
Una es
la tradicional tomada del griego y volcada a la vulgata latina. La
otra es la numeración de la biblia hebrea, la cual tomaron
protestantes y católicos neomodernos, es decir, postconciliares.
A
grandes rasgos, podemos decir que la numeración judía y
protestante, adoptada por los neomodernos, separan el salmo 18 dando
origen al 19, y unen el salmo 146 con el 147, pasando a ser este el
147. Muchos ediciones presentan las dos numeraciones paralelas, que
es lo más correcto.
En
realidad, el salmo 18 tiene dos estilos bien diferenciados, la
primera parte (18-A) es de género esotérico, y la segunda parte
(18-B), la que para los neomodernistas sería el salmo 19, más se
parece al salmo 118 que al 18-A. Todo indica que son dos textos
distintos, unidos artificialmente.
El
texto leído el 17 de julio, se hace sobre una “Biblia”
neomoderna, ergo une el salmo 146 con el siguiente, si bien en el
Oficio Divino se separan. Para explicar esto, es conveniente hacer un
poco de historia reciente:
Dice
San Benito en su Regla para los monasterios, luego de dar un orden
para cantar los 150 salmos en una semana:
Advertimos
especialmente que si a alguno no le gusta esta distribución de
salmos, puede ordenarlos como le parezca mejor, con tal que mantenga
siempre la recitación íntegra del salterio de ciento cincuenta
salmos en una semana, y que en las Vigilias del domingo se vuelva a
comenzar desde el principio, porque muestran un muy flojo servicio
de devoción los monjes que, en el espacio de una semana, salmodian
menos que un salterio, con los cánticos acostumbrados, cuando
leemos que nuestros santos Padres cumplían valerosamente en un día,
lo que nosotros, tibios, ojalá realicemos en toda una semana. (Cap.
XVIII)
Con la
reforma postconciliar, los católicos neomodernos, siguiendo a San
Benito reordenaron los 150 salmos según su criterio; pero no los
cantan en una semana, ni en dos semanas; tampoco en tres semanas...
Necesitan cuatro semanas para cumplir una recitación “íntegra”.
El calificativo del santo de muy flojo servicio de devoción,
pesa sobre esta generación postconciliar.
Pero
esto no es todo.
Ya los
salmos que se cantan en el Oficio Divino no son 150, sino menos, pues
descartaron los salmos imprecatorios (57, 82 y 108). ¿Qué diría de
esto San Benito?, pues la recitación en cuatro semanas nunca es
“íntegra”.
Pero
esto no es todo.
Avanzaron
sobre los salmos restantes, y quitaron versículos imprecatorios. Por
ejemplo en el salmo 109 que abre invariablemente las vísperas de los
días domingos y festivos en el rito monástico, adolece para los
neomodernos del siguiente versículo:
Sentenciará
a las naciones, amontonando cadáveres, * quebrantará cabezas a lo
ancho de la tierra.
Este
es un salmo esotérico, el cual trabaja con metáforas, explicadas a
los iniciados. Personalmente no encuentro la imprecación. ¿Qué
diría de esto San Benito?
Tan
solo puedo decir algo, siento que estos neomodernos me han tomado por
idiota, y como tal soy un tonto: por tal motivo no entiendo las
escrituras, por ello me las recortaron, porque ellos son los únicos
que las interpretan, tal como aparece en la imagen de portada.
Esto
hace que deje a continuación lo leído este sábado 15 de julio,
separando el salmo 146 y el 147, pues también aquí se pude decir
que la unión es artificial, si bien no tan notoria como en el salmo
18.
Este
salmo 147, cierra en el rito monástico, el ciclo de 150 salmos
cantados en una semana, pues el domingo se comienza de principio.
También
dejo el texto latino, para quienes al recitarlo deseen unirse con los
monjes que siguen fielmente la Regla de San Benito.
Santiago
Grasso

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