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El ecumenismo y los mensajes marianos


La muerte del Papa Pío XII fue el fin del gran bastión de la catolicidad occidental. Su sucesor, Juan XXIII 1, abrió una brecha frente su antecesor, la cual se irá abriendo con el tiempo, hasta preparar el clima bergogliano que hoy padecemos.
Dentro de esta nueva fisura, surgen ideas novedosas, y entre ellas nacerá la ideología del ecumenismo.
MUJERES TEÓLOGAS. – Mi propósito es mostrar la actitud de Nuestra Señora sobre tal ideología ecuménica. La Virgen María no es teóloga como algunas mujeres modernistas, que se afanan por ocupar el lugar del hombre; algo que en los Mensajes de Nuestra Señora, jamás sucede. Su mayor virtud es saber ocupar el lugar que le corresponde y esto es humildad, una palabra que las teólogas no conocen, y por ende no practican.
LOS OJOS DE LA NATURALEZA HUMANA. – La naturaleza de los hombres, es como uno de los cuatro vivientes que están alrededor del trono de Dios:
Delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal, y en medio del trono y en rededor de él, cuatro vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. (Apocalipsis 4,6)
Estos vivientes, son como la naturaleza que el Dios Padre otorga a cada persona creada por sus ocultos dedos.
Nuestra naturaleza está llena de ojos, unos por delante (ἔμπροσθεν) y otros por detrás (ὄπισθεν). Un ojo delantero es para la idea, palabra que en griego ιδέα, proviene del verbo ιδείν que significa ver en pasado. Otro ojo es para la mística, para aquellas visiones que van más allá de la razón y de la ciencia, es decir, un ojo ὄπισθεν, por detrás.
MUJER Y MÍSTICA. – La naturaleza de la Mujer fue creada para la mística, con ojos ὄπισθεν, por detrás, y solo desde esta óptica puede ser doctora, nunca bajo la enseñanza teológica.
La primera mujer fue mística, es la única que por sus ojos ὄπισθεν dialoga con el Dragón, y la primera que le dice al varón que debe desobedecer; pues aquí se hizo la teóloga usando la gnosis del Dragón. Esta es la mujer que no ocupa su lugar, que pretende tener ojos que su naturaleza le privó, por tal motivo actúa ciegamente y come el fruto de la gnosis del Dragón, es la Ciencia del Bien y del Mal.
UNIDAD Y DIFERENCIAS. – Hombre y mujer son distintos, de igual naturaleza pero de formas diversas; y de distinto origen teológico; así como el Hijo se diferencia de Dios Padre; pues uno es el generado y el otro, el ingenerado. Por este distinto origen, el hombre es hecho de arcilla y la mujer sale de su costado. (Gén. Cap.2), y ambos seres naturales iguales y diversos, son un icono de la semejanza divina:
Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios le creó, y los creó macho y hembra. (Génesis 1,27)
ESTO NACE DE LA EXPERIENCIA. – Por tal motivo, las enseñanzas del pensamiento mariano sobre la ideología del ecumenismo, es decir de esos ojos que van por delante (ἔμπροσθεν); los deducimos de sus simples palabras en los mensajes, los cuales no apuntan a enseñar teología al hombre, sino a generar una maternidad espiritual. De su actitud maternal, sabemos lo que enseña practicar, y de esta experiencia nace la opinión sobre la ideología ecuménica.
Los ojos de la razón son esos ojos que Ella por humildad no utiliza, pues sabe muy bien cual es su lugar natural.
DOS MENSAJES. – Tan solo contrapongo dos Mensajes, el cuarto y el quinto. Durante el Mensaje cuarto se hallaban presentes muchos de religión hebrea; mientras en el quinto son católicos, por consiguiente, el cuarto va dirigido a sus viejos hermanos de raza, mientras el quinto va para sus hijos en la Fe.
Dice Nuestra Señora a los hebreos que vinieron a ver el prodigio de su imagen llorando sangre el 5 de noviembre de 2001:
Felices todos aquellos que están acá. Hay muchos de Uds. que no creen en mí ni en nuestro señor; no difamen ante él, no se ganarán el cielo.
Recen, hijos, recen por un mundo mejor, deben ganarse el cielo, si no Dios sabrá qué hacer y será peor.
Abran el corazón hacia el más grande.
Por su parte, a los católicos les dice cuatro días después:
Benditos todos los que están aquí, vine para iluminar sus corazones hacia el Señor. Cada uno en sus corazones sabe lo que tiene que hacer.
No quiero dejar de estar en cada lugar de su corazón, Él así lo quiere. Confiemos en Él.
CONTRAPOSICIÓN DE MENSAJES. – De esta oposición surge nuestro planteo sobre la ecumene.
1. Felices todos aquellos que están acá. Esta introducción se contrapone con el quinto mensaje donde se dice: benditos todos los que están aquí.
Como se observa, no bendice la religión judía, la cual desde la rotura del velo del templo, adolece de toda bendición sobrenatural. Ser judío no es una bendición, y como tal puede llegar a ser una maldición. Sin embargo aquellos que están presentes han roto ciertos códigos rabínicos, por esta rotura los llama felices.
2. Se señala expresamente la incredulidad, en el Mens. 4; pues los presentes no creen en mí, ni en Nuestro Señor. La Fe, es el creer, la cual no se origina en la mente. La Fe no es idealista. Ella lo dirá claramente:
Aquel que no escucha es porque no quiere escuchar. Aquel que no entiende es porque no quiere. (Mens. 22)
A la Fe no se llega por el mero hecho de leer la Biblia, como pretende en general el protestantismo; sino por el hecho de escuchar.
Ver con claridad por el ojo de la razón, no es creer, la Fe nace de la voluntad, la más noble de las facultades.
La persona humana con su naturaleza es icono y semejanza divina. Así como en Dios tenemos tres Personas, el Ingenerado, el Generado y el Espíritu; así en la individualidad humana encontramos, la Persona, su inteligencia y su voluntad, formando un todo indisolublemente unido. El Espíritu Divino es quien mueve la voluntad para que la persona iluminada por la inteligencia se mueva hacia su creador.
3. Lo peor que puede suceder en quien no quiere creer, es difamar. La difamación es una excusa de la inteligencia para librar a la voluntad de no querer dirigirse hacia Dios. La difamación se hace ante el creyente, pero se dirige hacia Dios; pues quien cree en modo incipiente, ya está unido a Dios.
El hecho de abandonar la difamación, es comenzar a creer. Es una Fe aún incipiente, y abre la posibilidad de ganarse el cielo.
4. Pertenecer a una raza, como la judía, o a una religión, no es señal de ganarse el cielo.
¿Qué es ganarse el cielo? Es el objetivo que se habían propuesto los titanes de la vieja mitología. El Titán no conquista el cielo, sino que es derribado a los abismos infernales. El Titán por excelencia es Lucifer, quien se autoproclamó dios.
Ganarse el cielo, es revestirse de naturaleza celeste, y el único que la tiene es Dios.
Ganarse el cielo, es divinizarse por la Gracia que viene de Dios.
El hecho de ser judío, musulmán, budista y otras religiones, no logra absolutamente divinizarse, pues por estos caminos no desciende la Gracia.
5. La orden de la Madre espiritual, es rezar. La oración une a Dios, se esté donde se esté y se pide expresamente que sea por un mundo mejor. Con un imperativo, deben ganarse el cielo, cielo que desde ya no tienen.
La diferencia con el católico que sigue los preceptos de Jesucristo, es que este tiene ya el cielo; ha comenzado a divinizarse.
6. De la orden de rezar por otra humanidad, y de ganarse el cielo, se deja entrever una amenaza sobre la Humanidad: si no Dios sabrá qué hacer y será peor.
En la economía o disposición divina, existe un plan. Si la Humanidad persiste en querer no adherirse a Jesucristo, una gigantesca amenaza caerá sobre ella. Lo afirma en el Mens. 23:
Se abrirá la tierra y el cielo desaparecerá.
Esta expresión no es metafórica sino literal, y está incluida en el plan o disposición divina.
A los judíos, sus viejos hermanos de raza, los llama “hijos”, puesto que su maternidad no es de raza, sino de espíritu.
7. La dureza del corazón hacia Dios, fue el reproche constante de los profetas hacia el pueblo hebreo:
Y les daré otro corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo, quitaré de su cuerpo su corazón de piedra y les daré un corazón de carne. (Ezequiel 11,19)
El corazón es el centro de gravedad de la unidad personal: abarca la hipóstasis personal, la inteligencia con sus conocimientos, y la voluntad con sus procesiones.
Para obtener un corazón de carne, es indispensable abrirlo, cosa propia de la voluntad.
Así concluye este Mensaje:
Abran el corazón hacia el más grande.
La expresión el más grande es muy reconocida dentro de la esfera musulmana. Nuestra Señora ya habla a todos los monoteístas: poseen una dureza de corazón, algunos musulmanes en esto, no se detienen ante nada, y la dureza los lleva a crímenes feroces e impensables.
Así, no se ganarán “el cielo”, ninguno de estos monoteístas puede ser divinizado, tan solo pueden rezar, para que la humanidad, a la que ellos pertenecen, cambie.
***
En el Mensaje quinto, cambia bruscamente la visión, veamos los cambios:
1. Mientras a los monoteístas los llamaba felices, aquí se los llama benditos. Una cosa no es la otra. Feliz es quien descubre un tesoro oculto; pero no bendito, pues la Gracia de Dios no bajó sobre él.
2. Mientras en el cuarto se apelaba a la apertura del corazón, aquí el corazón se ilumina:
Vine para iluminar sus corazones hacia el Señor.
Estamos en el corazón que recibe la Gracia, esta vez como Luz; pues ...
Dios es luz y en El no hay tiniebla alguna. (Juan 1,5)
Revestirse de Luz, es revestirse de cielo, es divinizarse.
3. La Luz que ingresa, en este caso es de la Luna, que recibe la Luz del Señor y la proyecta, para que en su Luz veamos la Luz (Salmo 35,10).
4. En esta misma expresión hallamos la epéktasis de los santos padres. La Luz que ingresa produce un Camino, este Camino es ascendente hacia el Señor. Es la escala de Jacob que subía al cielo. De allí que la Gracia, don gratuito de Dios, debe recibirse con el corazón abierto, y luego ganarse con el esfuerzo personal en un Camino ascendente. Esta epéktasis está implícita en la expresión:
Cada uno en sus corazones sabe lo que tiene que hacer.
La espiritualidad mariana es una unidad de voluntades. El católico vive en su epéktasis y Nuestra Señora le afirma:
No quiero dejar de estar en cada lugar de su corazón.
Ella propone ocupar todo el corazón que sube por la escala ascendente de Jacob. Es la voluntad mariana que se une a la voluntad de la persona iluminada.
5. Ambas voluntades unidas, son la voluntad divina: Es el tema de la unidad.
Él así lo quiere.
El verbo querer indica la facultad humana de la voluntad, en este caso sólida como la vara de hierro, capaz de quebrar las tontas vasijas de barro; ya sea las que ocupan espacio inútil en el corazón, ya sea las que impiden que la Humanidad abra el corazón al más grande, por esto Dios sabrá que hacer y lo hará de este modo:
Los machacarás con cetro de hierro, los pulverizarás como vasija de barro. (Salmo, 2,9)

Conclusión

Vivimos en la era del idealismo moderno. Cree la civilización occidental del modernismo, que la idea es quien genera el mundo, el sexo, la religión y sobretodo la naturaleza que nos rodea. A esta ideología se arrodillaron muchos prelados de esta novedosísima iglesia: esta es la razón de inculcar la ecología, aceptar la homosexualidad y modificar el matrimonio. Como corolario, unir todas las religiones bajo una misma idea.
La patraña de la ideología ecuménica consiste en proponer a los partidarios de otras religiones como salvados. Los Mensajes de Nuestra Señora dejan al descubierto esta mentira ideológica.
Como decían nuestros antepasados en la Fe: Fuera de la Iglesia no existe salvación, y aquí salvación no es otra cosa que la divinización del corazón.

Santiago Grasso

1 Expresamente no afirmo que sea Santo. Personalmente lo ignoro. Mi desconfianza nace de esta Novedosa Iglesia en su afán de santificar con procesos abreviados en forma, tiempo y milagros, con mínimos requisitos, y autoridades altamente dudosas.

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